viernes, 28 de octubre de 2011

Como te comentamos, la Biblioteca es una Sociedad sin fines de lucro y en buena medida se sustenta con la cuota social. Sin embargo, la utilización del material para consulta en sala es de libre disposición. La restricción está en los prestamos domiciliarios que sólo se realizan a los socios.
Si estás interesado en asociarte, el valor de la couta es de $25 bimestrales, y un cobrador puede pasar por tu casa a cobrar. Sólo tienes que acercarte a la Biblioteca para completar personalmente el formulario de inscripción.
    • La Biblioteca Popular Manuel Belgrano, es una Sociedad Civil sin Fines de Lucro que no depende de ningún organismo municipal, provincial o nacional.
    • La consulta del material bibliográfico en sala está abierta a toda la comunidad en forma gratuita.
    • Para el retiro de libros a domicilio debe ser socio y el préstamo es por 14 días pudiendo ser renovado.
    • Para asociarse son requisitos: vivir en el Partido de Berazategui, una foto 4X4, documento de identidad, abonar gastos administrativos de ingreso ($ 5,00) y un bimestre adelantado ($ 25,00). En lo sucesivo se le cobrará la cuota societaria en forma bimestral en su domicilio, a los efectos de verificar el domicilio, deberá presentar un recibo de impuesto inmobiliario, municipal o de servicio que se devuelve en el momento.
    El horario de atención es de lunes a viernes de 14.00 a 20.00 horas y sábados de 9.00 a 13.00 horas.

Cursos y Talleres 2011

March 2, 2011 por Comisión Directiva

BIBLIOTECA POPULAR MANUEL BELGRANO
Cursos y Talleres 2011
Lunes:
• Decoración en Repostería 14:00 a 16:00 hs.
• Iniciación a la Guitarra (niños de 6 a 13 años) 16:00 a 17:30 hs. y 17:30 a 19:00 hs.
• Teatro 20:00 a 22:00 hs.
Martes:
ALGUNAS BIBLIOTECAS MÁS BELLAS DEL MUNDO

25 Oct - Fallecimiento de Alfonsina Storni (1938).

Alfonsina Storni

{ Sala Capriasca, 1892 - Mar del Plata, 1938 }
Retrato de Alfonsina Storni

Alfonsina Storni Martignoni nació el 22 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni, es la tercera descendiente de la familia, sus hermanos Romeo y María nacieron en 1887 y 1888 respectivamente.

A los cuatro años la familia regresa a San Juan, Argentina, donde residían. A los siete nace su hermano Hildo.

Desde su llegada a San Juan la familia está en una situación miserable. Se trasladan a Rosario en 1901 y prueban suerte con un Café Suizo en el que Alfonsina limpia y sirve.

Con 12 años Alfonsina escribe su primer poema, triste y centrado en la muerte, y lo deja bajo la almohada de su madre para que esta lo lea. A la mañana siguiente, mediante varios coscorrones, su madre le explica que la vida es dulce.

Su padre, depresivo y alcoholico, fallece en 1906 y Alfonsina, que no para de escribir poemas, entra a trabajar en un taller de gorras.

Su madre, Paulina, se casa de nuevo y se traslada a Butinza, allí continúa dando clases de música y canto. Alfonsina se traslada a Coronda para estudiar Magisterio, trabaja como celadora en la escuela, pero el dinero que le queda tras pagar la pensión no le da para vivir y tiene que hacer escapadas a Rosario para cantar en un teatrillo como corista. Se descubre en Coronda su trabajo como cantante y Alfonsina piensa en suicidarse tirándose al agua. Al año siguiente, en 1991, obtiene el título de maestra y ejerce ese otoño en una escuela de Rosario.

Publica sus primeros versos en las revistas Mundo rosariano y Monos y Monadas y tiene su primer desengaño amoroso con un hombre casado mayor que ella que la deja embarazada. Alfonsina, avergonzada, se refugia en Buenos Aires y da a luz a Alejandro el 21 de Abril de 1912; ella tenía 20 años.

Trabaja como cajera en una tienda y colabora en Caras y Caretas, entra a trabajar como corresponsal psicológico. En esa oficina dicta su primer libro de versos La inquietud del rosal, se lo enseña al poeta Felix B. Visillac que consigue que sea publicado. La revista Nosotros elogia el poemario y desd ese momento Alfonsina entra en el círculo literario de la revista. Se hace conocida y admirada, pero sigue teniendo problemas económicos. Es nombrada directora de un colegio y mientras allí trabaja escribe su segundo libro, El dulce daño.

En marzo de 1918 los nervios la obligan a dejar su puesto de directora y vuelve a entrar en los círculos literarios. Publica su segundo poemario y colabora en Atlántida mientras trabaja como celadora en un colegio.

Publica Iremediablemente en 1919 y la crítica lo ensalza. Al año siguiente la Universidad de Montevideo la invita a dar unas conferencias. Publica Languidez ese mismo año. Le crean una Catedra en el Teatro Infantil Lavardén y allí trabaja enseñando a niños.

Su fama va en aumento, lo que hace aflorar su comportamiento neurótico, se retira a Los Cocos como hará más adelante en su vida varias veces. Tras el Premios Nacional de 1922, el Ministro de Instrucción Pública crea una cátedra para ella en la Escuela Nacional de Lenguas Vivas en 1923.

Sigue publicando poemario hasta que en 1927 estrena una obra de teatro, El amo del mundo, un rotundo fracaso que no aguanta más de tres días en cartel. En los años treinta realiza dos viajes a Europa con su amiga Blanca de la Vega, básicamente para olvidar sus problemas mentales. Tras la vuelta del último viaje se le descubre un tumor en el pecho; se lo extráen con éxito, pero la terapia de rayos es tan dolorosa que no la sigue.

Alfonsina se retrae y apenas sale a la calle. Vive sus últimos años atemorizada por la muerte. El 25 de octubre de 1938 hayan el cuerpo de Alfonsina Storni en la playa de La Perla, en Mar del Plata. Al día siguiente se publica su último poema, Quiero dormir, en La Nación.

Obras

  1. Dos farsas pirotécnicas. Buenos Aires: Cabaut. Teatro.
  2. La inquietud del rosal. Buenos Aires: Librería de La Facultad, 1916. Poesía.
  3. El dulce daño. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1918. Poesía.
  4. Irremediablemente. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1919.Poesía.
  5. Languidez. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1920. Poesía.
  6. Ocre. Buenos Aires: Babel, 1925. Poesía.
  7. Poemas de amor. Buenos Aires: Porter, 1926. Poesía.
  8. Mundo de siete pozos. Buenos Aires: Tor, 1934. Poesía.
  9. Mascarilla y trébol. Buenos Aires: Mercatali, Impr., 1938. Poesía.
  10. Entre un par de maletas a medio abrir y Las maneci. Buenos Aires: Ediciones Católicas Argentinas, Tall. Graf. De, 1939. Discurso/Conferencia.
  11. Teatro infantil. Buenos Aires: R.J. Roggero, 1950. Teatro.
  12. Cinco cartas y una golondrina. Buenos Aires: Inst. Amigos del Libro Argentino, 1959.Miscelánea.
  13. Obra poética completa. Poesías completas. Buenos Aires: Sela, 1968. Poesía.

EL ROL DEL BIBLIOTECARIO:



EL ROL DEL BIBLIOTECARIO:

Un cuento para recordar…

Dijo Dios: “funda bibliotecas por todo el mundo, selecciona los documentos de mayor calidad, organiza la información, presta servicios de excelencia y vela por el interés de los usuarios.
Mantén actualizado el catálogo y confortable la sala de lectura, pero no escuches la Voz de las Tinieblas, porque si lo haces te confundirás y desaparecerás como profesional”.

El bibliotecario hizo todo cuanto Dios le pidió. Levantó bibliotecas en bellos edificios e incorporó en ellas todo tipo de documento creado por el hombre para registrar la información: tabletas de arcilla, rollos de papiro o pergamino, códices de pergamino o papel, libros, revistas, diarios y boletines impresos y toda la gama de documentos icónicos, audiovisuales, tridimensionales y legibles por computadora, incluyendo aquellos disponibles en Internet.

Inventó y reinventó el catálogo (y con él la recuperación de información), que evolucionó desde las antiguas bibliotecas sumerias hasta las bibliotecas ciberespaciales. Lo mismo sucedió con múltiples herramientas y métodos de trabajo: normas de catalogación, sistemas de clasificación, vocabularios controlados, el análisis por facetas y la indización pre y poscoordinada, el servicio de referencia y el de circulación, incluyendo el préstamo interbibliotecario y la conmutación bibliográfica. Capacitó a las personas en todo lo necesario para acceder a la información. Adoptó normas de calidad y definió indicadores de desempeño específicos para las bibliotecas con el fin de evaluar y mejorar sus procesos, productos y servicios. Para todo ello utilizó la tecnología de punta disponible en cada época y en cada lugar, desde el punzón requerido para la escritura cuneiforme hasta la computadora y las telecomunicaciones del siglo XXI. Alzó su voz en contra de la censura y en defensa del derecho de todos a la información.
Elevó su carrera a los más altos niveles universitarios, convirtiéndola en una profesión útil, noble y digna.

Pero una mañana, mientras el bibliotecario realizaba sus tareas habituales, sintió una voz ronca y tenebrosa que le llamaba: “Ven, acércate”. El bibliotecario giró la cabeza y observó, entre incrédulo y sorprendido, la visión de un árbol seco y retorcido, de negro tronco y negras ramas.

La voz insistió: “Ven, acércate”.

Temeroso, pero lleno de curiosidad, el bibliotecario se acercó con precaución. Una sensación sobrenatural se apoderó de él y el lúgubre manto de la noche cubrió la zona, en pleno día.

“Pero acércate, no tengas miedo” – volvió a escucharse.

“¿Eres la Voz de las Tinieblas?” – preguntó el bibliotecario con ingenuidad. “Dios me ha recomendado que no te escuche”.

“Pero no digas tonterías; dialoguemos y verás que esta conversación te conviene” – contestó la Voz.

El bibliotecario se acercó a la extraña planta, lo suficiente para ver las víboras que arrastrándose por el suelo comenzaban a enroscarse en el tronco.

“¿Quién eres?” – preguntó intrigante la Víbora Primera, al tiempo que mostraba su venenosa lengua de dos puntas.

“Soy el bibliotecario” – contestó éste con seguridad.

“¡Ja, ja, ja! … Pobre… ¿Pero en qué mundo vives? ¿No sabes que ahora te llamas documentalista?”.

“¿Qué estás diciendo?” – Intervino la Víbora Segunda – “lo correcto es especialista de la información o científico de la información”.

“Gestor de información, nena, los otros términos ya fueron” – interrumpió la Víbora Tercera.

“Mejor en inglés, information manager” – opinó la Víbora Cuarta –” si eres el jefe chief information officer o CIO”.

“Yo prefiero gestor del conocimiento, knowledge manager o chief knowledge officer” – agregó la Víbora Quinta con aires de sabelotodo.

“Pero con esos títulos, nadie va a saber quién soy ni qué hago” – reaccionó el bibliotecario”.

“Precisamente, de eso se trata” – le informó la Víbora Sexta – “todo el mundo se preguntará qué es y qué hace esa persona, pero como a nadie le gusta pasar por ignorante, se limitarán a decir…
¡Ah qué interesante!”.

“¡Bibliotecario!” – Recalcó con desprecio la Víbora Séptima – “¡no existes! ¡Desapareciste con el meteorito que extinguió a los dinosaurios!”.

Todavía resonaban en su mente las risas de burla de los reptiles interlocutores, cuando el bibliotecario se dio cuenta de que, repentinamente, la visión había desaparecido. Invadido por el temor, se ocultó entre los estantes del depósito. Desde allí escuchó la voz de Dios que le llamaba:

“Bibliotecarioooooo, ¿dónde estás? … ¿Qué haces ahí? … ¿por qué te escondes?”.
“Porque me da vergüenza que los demás me vean con esta profesión de murundanga que tengo” – contestó el bibliotecario, sin atreverse a levantar la mirada del suelo.

“¿Quién te ha hecho pensar que es una profesión de murundanga? ¿Acaso le has prestado atención a la Voz de las Tinieblas?” – preguntó Dios.

“Las víboras me llamaron con insistencia y no pude evitarlo…” – lloriqueó cobardemente.
Entonces Dios se enfureció con el bibliotecario y pronunció su severo castigo:

“Por haber escuchado la Voz de las Tinieblas vivirás para siempre en la confusión y la falta de identidad. Te echaré de la Dirección de la Biblioteca que será ocupada por otros profesionales, aunque no sepan nada al respecto, mientras el público será atendido por un empleado administrativo que ganará más que tú. Te ocuparás de los procesos técnicos, pero todos te harán sentir que “sólo sirves para hacer fichas”. Cuando solicites un ayudante catalogador, te asignarán personal de maestranza bajo tratamiento psiquiátrico y nunca te comprarán un tesauro actualizado. En promedio ganarás dos sueldos mínimos al mes y nunca lograrás un estatuto profesional que te proteja”.

“Cualquiera vendrá y te dirá “no se dice usuario, sino cliente” y tú lo repetirás como un loro, aunque hayas dejado la vida para satisfacer al usuario. O te dirán: “el paradigma de la biblioteca ya no es la conservación sino el acceso” y tú te impresionarás con la frase, aunque hayas pasado siglos facilitando el acceso. Tu lugar de trabajo será llamado centro de documentación, centro de materiales didácticos, centro de información o centro de gestión del conocimiento, y cuando la confusión entre todas estas organizaciones -que en definitiva hacen lo mismo- sea inmanejable, entonces las llamarás unidades de información o UI. Por supuesto, la sociedad no será capaz de diferenciar entre ellas y las seguirá llamando biblioteca”.

“Víboras nacionales y extranjeras dictarán cursos inútiles en los que sólo aprenderás que catalogación se dice descripción bibliográfica y que la clasificación ha pasado a ser organización del conocimiento; términos desconocidos para cosas que tú mismo inventaste. Además de confundirte, pagarás estos cursos a precio de oro y saldrás de ellos sabiendo lo mismo que sabías antes de inscribirte”.

“Pondré enemistad entre los bibliotecarios universitarios y no universitarios y haré proliferar títulos en Bibliotecología con uno a cinco años de estudios, pero todos accederán a los mismos cargos y salarios; así permanecerán eternamente divididos y frustrados. Jamás te pondrás de acuerdo con otro bibliotecario”.

“Hasta que llegue el día en que revalores en serio tu profesión y tu propia terminología, te revalores a ti mismo y a los numerosos bibliotecarios que han ofrecido su creativo aporte para que, ¡durante milenios!, los seres humanos hayan podido acceder a la información. Entonces, si todavía estás a tiempo, te perdonaré”.

Autora: Ana María Martínez Tamayo

miércoles, 26 de octubre de 2011

El coloso de una primavera negra

Henry Miller
Nacido en 1891 en Nueva York fue para muchos de sus compatriotas el principal cronista de la moral anti-norteamericana. Luego de 31 años de su muerte, Henry Miller está vigente cuando de contracultura se habla.

Su visión de la vida y de la existencia, su lenguaje directo, la naturalidad de sus descripciones sexuales y su sabiduría (que muchas veces se confunde con una postura rebelde), son las características principales de su obra literaria. Su propia vida es el tema de su obra. Él mismo es protagonista, villano, héroe y antihéroe. Como una suerte de Bujowsky, con su personaje de Henry Chinaski, solo que Miller no puede desprenderse de su nombre. Su personaje aparace como Hen (por Henry) o Val (por su 2º nombre Valentine).


Vivió en EEUU hasta que se dió cuenta de que allí no le permitirían ninguna de las novelas hasta ese momento escritas, por lo que decide en 1930 viajar al centro indiscutido de todas las Artes: París.
Por esos años, Francia recibía numerosos artistas bohemios entre los que figuraban Ezra Pound, Sherwood Anderson, William Faulkner y la llamada generación perdida con Hemingway y Scott Fitzgerald. Miller tenía una vida marginal, vivía en los departamentos de las distintas personas que iba conociendo, pero él estaba feliz "En París -decía- la pobreza es solo mala suerte, en los EEUU representa una falta de moral, una deshonra que la sociedad no puede perdonar".
En esta época Miller no para de escribir su vida en París, sobre las mujeres y el sexo; se estaba gestando lo que sería Trópico de Cáncer. Al publicarse, se prohibe la entrada del libro a los EEUU por su tematica y narrativa pero algunos ejemplares son desarmados y sus partes enviadas por separado a Nueva York por correo. Allí sus amigos tratan de difundirlo clandestinamente.
A fines de 1931 conoce a la escritora Anais Nin con quien entablará una gran amistad y ambos compartiran no sólo los manuscritos de sus libros sino a June, la segunda esposa de Miller, quien será la musa inspiradora de tres de sus libros.
Debido a la situación que se vivía en Europa duarnet la posguerra, regresa a los EEUU, donde realiza una serie de giras por el interior del país que más tarde formará parte de otro de sus libros.
Más tarde llegaría la saga titulada La Crucifixión Rosada, compuesta por tres libros Sexus, Plexus y Nexus que cuentan su vida juanto a su segunda mujer. La presencia femenina en la literatura y en su vida es de vital importancia. Y a pesar de haber tenido 5 esposas e inumerables amantes solo dos sueron su gran amor y atracción: June Mansfield y Anais Nin. Una por su belleza y la otra por su inteligencia.
Luego de la publicación en EEUU de Trópico de Cáncer, la popularidad de Miller es notable. Sus escritos fueron por aquel entonces las bases de una nueva generación de escritores norteamericanos que siguieron su camino: Burroughs, Kerouac, Ginsberg, Mailer, Bukowski, donde la propia vida se impone como único argumento posible.